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miércoles, 23 de julio de 2014

Mío

Buenas noches, aventureros. Esta semana es cortita, y ya casi se nos acaba el verano. Ahhh!

¿Qué es mío? Puede haber un sinnúmero de respuestas, pero me refiero a sólo una. 

Hoy vamos a hablar de ese tema universal, que tanto arte y música ha inspirado, el amor; bueno, una de tantas facetas que tiene ese sentimiento tan bello.

Uno de mis videos favoritos es el de la canción “Mine” de Taylor Swift. En una sociedad donde todo es desechable, incluyendo las relaciones, este video es como un soplo de aire fresco, como respirar en un bosque. Me encanta que el video presenta exactamente lo que dice la canción, la historia, la letra de la canción; ¡todo! Hoy en día ya nada dura, pues nadie está dispuesto a pasar pruebas con su pareja. Todo es muy rápido; apenas se conocen, y cuando pasa la chulería y el éxtasis del principio, todo queda en nada. Luego, viene la soledad, la depresión y el rencor. Para todo hay tiempo en la vida; ¿por qué apresurarnos y tomar decisiones a la ligera, de las que después tengamos que arrepentirnos?

Otra cosa es que, como dice mi amigo Viajero, el amor no se respeta. En nombre del amor, se hacen atrocidades. Con la excusa de que “aman”, las personas con celos enfermizos se obsesionan, persiguen y hasta terminan matando a su pareja. La palabra amor se usa en vano, como el nombre de Dios. Es lamentable, pero es la realidad que vivimos; no sólo en nuestra isla, sino en el mundo.

El amor es una planta que hay que cultivar con cuidado, con el abono del respeto, la confianza y la comunicación; sin eso, no hay nada. No es que tampoco soportes faltas de respeto ni mucho menos violencia, pero si vale la pena luchar por algo y no te hace daño, pues busca ayuda. Las pruebas cuando se pasan en pareja hacen hasta más fuerte la relación, o la destruyen. No todo es color de rosa, como lo presentan en las películas, novelas, etc. El amor conlleva dedicación y esmero; hay que poner empeño en la relación, porque si no, se muere. Es algo de todos los días; no sólo de regalar en San Valentín o decirle que se ve bien en su cumpleaños. Me quedo pensando cuando veo ese video, pues es algo muy poco común ver relaciones duraderas hoy. De verdad que admiro a esas parejas de envejecientes que llevan juntos una vida entera y son felices; aspiro a llegar a eso.

Uno de mis amigos preguntó en Facebook: “¿Cómo sabes que con la mujer que estás de verdad te ama? “ Yo le comenté: “Porque eres su prioridad, y tiene detalles contigo; no regalos caros, sino simples gestos o cositas que te gustan. También se preocupa por ti y te cuida. Si encuentras a alguien así, has encontrado a la suerte de tu vida; ¡no la dejes ir!” Esa es mi perspectiva del amor. ¿Cuál es la tuya?

Esta entrada es dedicada a mi amor, que ha estado conmigo en las buenas y malas. Sabes que te dedico esta canción, pues (como dice) “eres lo mejor (además de los pollos) que ha sido mío.”

Comparto el video.

Gracias por escuchar. Un abrazo. 

miércoles, 16 de julio de 2014

Miedo


Buenas noches, aventureros. Ojalá el verano nunca terminara, ¿verdad? Vamos a aprovechar lo que queda de él.

Ya anteriormente había publicado una entrada llamada "Miedo", que hablaba sobre la codependencia. Hay muchos tipos de miedos, pero hoy hablaremos del peor miedo que una persona pueda tener.

Acepto que otra canción de El Canto del Loco, "Corazón", tuvo que ver con esto, pero ya lo había pensando anteriormente, por personas que he conocido que tienen este miedo. 

¿Tienen idea de a qué me refiero? Pues al miedo a vivir. Ese miedo que te frena de disfrutar de la compañía de alguien, de atreverte a expresar lo que sientes, de amar por evitar salir herido. Muchas personas actualmente tienen este miedo; se habla de eso hasta en las canciones.

Sé que a veces todos podemos pasar por esto, de temer ser lastimados; por eso, nos escondemos bajo una coraza, y hasta nos engañamos a nosotros mismos. A veces tenemos a alguien maravilloso de frente, y no le permitimos entrar en el fuerte que nosotros mismos hemos construído. Otras, un amigo quiere pasar más tiempo con nosotros, y no lo complacemos, porque tememos encariñarnos con él y que luego nos falle. Tenemos miedo a relacionarnos, a crear lazos, a necesitar a alguien. La sociedad influye en esto también, pues actualmente son pocas las relaciones duraderas.

Pero, ¿realmente vivir con miedo es vivir? No te permites disfrutar los sentimientos ni las emociones, que no puedes obviar ni ocultar, pues eres humano. No somos robots programados para hacer o sentir x cosa, sino que somos pura vida y energía. Una persona puede llegar tan lejos como se lo proponga. ¿Por qué ponernos barreras entonces? Lo que puedes lograr con esto es amargarte, que te pase la vida por encima, y luego arrepentirte.

No te digo que te lances con todo y zapatos al vacío; siempre es recomendable medir primero y conocer a las personas antes de entregarse a ellas. No temas ser vulnerable con alguien que de verdad te ama, pues si su sentimiento es genuino, te cuidará más que a sí mismo. Quítate la armadura de vez en cuando y con quien valga la pena. Al final, puedes ganarle la batalla al miedo.

Esta entrada es dedicada a esas personas que tienen miedo a vivir. No saben de lo que se pierden. ¡Salgan de la cárcel que ustedes mismos han creado!

Comparto el video de la canción.

Gracias por escuchar. Un abrazote. 

domingo, 6 de julio de 2014

El día en que me perdí


Hey aventureros! ¿Qué cuentan, qué tal su verano?

¿Alguna vez se han perdido? Y no hablo de perder la dirección, sino de estar incomunicado. No recuerdo desde cuándo yo no lo hacía, pero lo hice este fin de semana largo. Resulta que me fui con la tropa y otra familia al campo, en el medio de la nada, y lo pasamos increíble. Corrimos “four track”, nos metimos al río, caminamos un montón, y mucho más.

Tomé muchas fotos lindas, pero las mejores fueron las que tomé con mis ojos. Mi momento favorito fue cuando me metí debajo de una cascadita. Mi pollo mayor había ido, y me la enseñó y me retó a meterme. ¡Y que a Jac! ¡Reto aceptado!

El momento en que hice una pausa y el que inspiró esta entrada fue uno cuando iba en el “four track”, en medio del camino, y me sentí tan contenta que no puedo describirlo. Ahí fue que entendí que, como yo digo, son estos momentos los que cuentan. A veces uno se envuelve en la rutina y el ajoro, y se olvida de lo que importa. Esto me sirvió como un recordatorio, y renovó mis fuerzas para seguir adelante.

Esta experiencia inspiró este poema, que comparto.

A veces

A veces
Uno se desenfoca,
Y se pierde
La historia.

Por concentrarse
En lo que no hay que fijarse.

Que si los problemas,
Que si la rutina,
Que si la prisa,
Y que no hay monedas.

Hasta
Que haces una pausa,
Y te das cuenta
De lo que vale la pena.

Lo que dejas pasar
Por tratar de buscar
Lo que no se te ha perdido.
Dejas de disfrutar
Esos pequeños
Momentos,
Y no sabes apreciar.

Cada detalle,
Cada contraste
Que forma parte.

De la vida,
Que es el mejor presente,
Y de la tierra que habitas,
Que no se detiene.

Todo cambia,
Todo pasa;
La diferencia tú la pautas.

A veces
Hay que aterrizar
O despertar
Hasta que duele.

Para
Que abras
Los ojos,
Y veas todo lo hermoso.

Y agradezcas
Por lo que tienes
Y por lo que no;
Apuestas,
Y crees que pierdes
Por no llevarte el premio mayor.

Pero, Hello!
Si ya lo
Tienes;
Es tuyo si lo quieres.

Lo que por dentro llevas,
Lo que te hace ser tú mismo
Y distinto
Es lo que cuenta.

 A veces
Hay que caer
Para aprender.

No
Sales ileso,
Pero
Todo tiene su razón.

A veces
Hay que detenerse,
Y perderse.

Para encontrarse,
Para conocerse,
Para aceptarse,
Para quererse.

A veces.
--o--
Jacqueline Sánchez Ruiz
© Derechos Reservados 2014

La tecnología es importante, pero vivir lo es aún más. Estos días sin redes sociales los disfruté tanto, que apenas extrañé todo eso. Unas vacaciones de todo caen bien de vez en cuando. No puedo esperar a perderme otra vez.

Comparto un video que tomé de uno de esos momentos.

Gracias por escuchar. Un abrazo con fango.