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martes, 22 de noviembre de 2011

Hermanos


¡Saludos, aventureros!

En esta ocasión me inspiré luego de ver la película “Conviction”. Es basada en una historia verídica, y relata la historia de dos hermanos; el muchacho es arrestado injustamente, y su hermana estudia Leyes y se convierte en abogada para sacarlo de la cárcel. Wow! ¿Harías algo así?`

¿Tienes hermanos; cuántos? ¿Se llevan bien; todavía comparten? ¿Cuál es tu historia? Te cuento la mía.

Yo tengo cuatro hermanos. Dos son de parte de madre, y dos de parte de padre, pero para mí no son medios hermanos; son mis hermanos, y punto. Soy la única hija de mis padres, y nací cuando mis hermanos ya eran adultos. Sólo me crié con uno de ellos, que vivía con mis padres y conmigo. Hay dos que viven en Estados Unidos; el otro vive aquí en la isla. A todos los quiero igual; aunque tuve la oportunidad de compartir más sólo con uno. Lo curioso y nítido es que dos son mexicanos (los de parte de madre, obviamente), y dos son boricuas (los de padre). Trato de mantenerme en contacto con ellos lo más posible, pues todos tenemos nuestras vidas ajetreadas. Me encantaría que pudiéramos compartir los cinco algún día.

Entre los pollos (mis hijos) hay seis años de diferencia; puede parecer mucho, pero esto no les afecta. Ellos son muy diferentes; mientras el mayor siempre fue tranquilo, el menor es un huracán. A pesar de eso, ambos se buscan todo el tiempo, juegan, y también (como todos los hermanos) pelean, pero no pueden estar el uno sin el otro. Espero que siempre se mantengan en contacto, aunque uno esté en Puerto Rico y el otro en el otro extremo del planeta. Comparto aquí una de mis fotos favoritas de ellos; no necesito describirla, pues habla por sí sola.

Si tienes un(a) hermano(a) y tienes alguna diferencia con él (ella), trata de resolverla hoy. Olvida el orgullo, y da el primer paso. "La vida es demasiado corta para perder el tiempo odiando a alguien", dijo Regina Brett, y menos a la sangre de tu sangre. Si no tienes problemas con él (ella) y simplemente has perdido contacto, llámalo(a) hoy y dile lo mucho que lo(a) quieres, y hasta recuerden esas anécdotas de su infancia juntos.

Esta entrada es dedicada a mis hermanos. Humberto, Ray, Tato y Andy: los quiero mucho, y nunca los olvido. Gracias por lo que cada uno de ustedes ha aportado a mi vida.

¡Feliz Día de Acción de Gracias, aventureros! Demos gracias a Dios por lo que tenemos y por lo que no, porque El sabe lo que nos conviene. Hasta luego.

jueves, 17 de noviembre de 2011

El Huevo



¿Qué tal, aventureros? Esta entrada empezó con el huevo. ¿Que qué? Ok, vamos a empezar por el principio...

Una mañana estaba haciendo el desayuno, que era un revoltillo. Desde que una vez me salió un huevo podrido, tengo la costumbre de romper cada huevo aparte antes de echarlo en el “bowl”, donde voy a batir todos. Ese día, al sacar los huevos de la nevera, casi todos estaban bonitos, excepto uno que era pequeño y se veía sucio, así que lo dejé para el final. Rompí todos, que aunque algunos eran grandes y con buen color, su yema era pálida y desigual, aunque olían bien. Al llegar al último, que era el huevo feo, me dí cuenta que no estaba sucio, sino que tenía pintas en el cascarón. ¿A que no adivinan qué encontré cuando lo rompí? Que era la yema más amarilla, redonda y bonita de todos los huevos. Wow! Me quedé pensando, y sabía que tendría que escribir sobre esto.

Algunos ya me están entendiendo; otros se preguntarán de qué rayos estoy hablando...de las personas. Comparo a esos huevos con las personas, pues las apariencias engañan. La mayoría de las veces nos dejamos llevar por cómo alguien luzca, antes de tan siquiera interesarnos por conocerlo. Es lamentable, pero la realidad es que por el físico se nos puede discriminar hasta para un empleo, aunque nadie lo acepte.

Saben que la obsesión por la belleza lleva a la gente a gastar hasta lo que no tienen en productos, tratamientos y hasta cirugías. Todos queremos ser como modelos, actores, y otras personas que no siempre son lo que parecen.

Una de las cosas más ridículas y banales es que, para los que no lo saben, hay hasta una página de Internet donde sólo puedes registrarte si eres lindo (a). ¿Cómo? Pues así mismo; tienes que enviar tu foto, para que un grupo de personas decidan si eres lo suficientemente guapo (a) como para ser parte de esa comunidad. What the hell? Tenemos que estar bien locos, como para haber llegado hasta esto.

Yo, como todo ser humano, admiro la belleza, pero siempre he dicho que no me impresiona. Por ejemplo, los actores que más me gustan físicamente no son bonitillos como Brad Pitt, sino un James Franco, que no es un 4 de julio, pero tiene una sonrisa espectacular, además de que es un excelente actor.

Dicen que para los gustos, los colores. La belleza es algo muy relativo, pues lo que para algunos es atractivo, para otros puede ser repulsivo. Lo más importante de una persona no es cómo luce por fuera, sino su esencia: quién es y cómo es. Está bien que querramos lucir bien, pero eso no es todo en la vida; así como debemos cuidar nuestro cuerpo, debemos cultivar nuestra mente y espíritu. Lo que aprendemos es lo que nos hace crecer como seres humanos, y lo que aportamos al mundo es lo que de verdad tiene valor; no cómo nos veamos o la ropa que usemos. Recuerda que puedes cambiar tu “look”, pero nunca dejes de ser tú mismo.

Comparto con ustedes el video de la canción “Who says?” de Selena Gómez, que me encanta y habla sobre este tema.

Opina sobre este tema, que hay mucha tela para cortar.

Un abrazo.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Volverás a sonreír



Buenas noches, aventureros.

A mí me encanta ayudar a los demás; es algo que disfruto y que me llena mucho. Me gusta escuchar a las personas; siempre trato de tener la mayor empatía posible, y de animarlas a seguir adelante.

He tenido la oportunidad de ayudar a amigos que pasaron por el difícil proceso de la separación de su pareja. Con ellos en mente, escribí un poema, para brindarles algo de esperanza y una sonrisa; lo comparto con ustedes, para el que esté pasando por esta u otra situación parecida.

Volverás a sonreír

Cuando sientas que ya
no puedes más,
¡no te rindas ni pa’l
cará’!

Conmigo podrás contar,
pues no te voy a fallar.
Yo no salgo corriendo
en los momentos.

Malos.
Eso no me asusta,
ni me deja muda.
Yo te acompaño.

Te sigo animando,
pues sé
que aunque sientas que te
estás ahogando.

Vas a salir
a flote.
Volverás a sonreír,
y pintarás con nuevos colores.

Tu vida.
Verás otro horizonte.
Encontrarás el norte
cuando menos lo imaginas.

No te lo digo por decir.
No te puedes rendir.
Tienes que seguir.

Adelante,
aunque el dolor
sea constante.
Yo.


por lo que estás pasando,
pues yo también
pasé un trago amargo.

Quisiera
ayudarte,
y que no fuera
tan grande.

Tu herida,
pero eso no está en mis manos.
Grita,
y te daré la mano.

En todo
lo que pueda.
Busca el modo,
pero no cedas.

Y permitas
que esto te detenga,
ni robe tu sonrisa
ni tu fuerza.

Saca
todas tus cartas,
y juega
y pelea.

Porque tú cuentas;
eres importante.
Este es el momento
para comenzar de nuevo.

Para dedicarte a ti.
Volverás a sonreír;
ya verás que sí.

No te miento
ni te engaño,
ni voy pintando
como que no será un reto.

Sí, será
complejo,
y parecerá
eterno.

Pero, ya vas a ver
que todo puede suceder.
La vida da muchas vueltas;
es una rueda.

Hoy estás abajo,
pero mañana quién sabe,
y estés en lo alto
viendo todo el paisaje.

Volverás a sonreír.
Confía en mí,
y sigue ahí.
---o---
Jacqueline Sánchez Ruiz
©® Derechos Reservados 2011

Comparto también el video de la canción “Un millón de cicatrices” de El Canto del Loco; siempre la recomiendo en una situación como esta. Si estás empezando a pasar por esto, quizás todavía no la entiendas. Te aseguro que, cuando salgas a flote, va a ser tu himno. De verdad que las cicatrices nos enseñan, y nos hacen más fuertes. Escúchala.

Como siempre digo, no soy una experta; para eso están los profesionales, que nos brindan herramientas para poder manejar las situaciones.

Esta entrada es dedicada a aquel o aquella que está pasando por una situación que le roba la sonrisa. No te rindas, y sigue adelante siempre. Ya verás que volverás a sonreír.

Hasta pronto.